7.18.2008

El dado es la manera...


Hay cosas que a veces se nos presentan tan simples y absolutas, abarcándolo todo de forma plena.
De lejos oír tan solo:
-es tu mamá?-
-no, es mi tía-
Inevitablemente dejar de ser cualquier cosa y ser para él. Dejar de suponer que existe algo más importante.
-¿para qué tenés éste dado tía?-
-con ese dado, tomo todas mis decisiones importantes-
Una sonrisa tamaño gajo de mandarina me muestra su sorpresa y junto con él, siento yo también esa certeza de que el dado es la manera. Entonces nos proponemos muy seriamente tomar importantísimas decisiones:
-si sale el tres lavo los platos ahora, sino no-
Un metro y pico más abajo, él lo piensa un instante y luego aprueba con un gesto casi tan determinante como lo será el dado a continuación.
-Cuatro, no lavás...vamos a dibujar-

-¿Por qué los canguros tienen bolsillos?-
Más que enseñarle cómo y por qué es el mundo me esmero en preguntarle...
-y vos, ¿porque pensás?-
Siempre lo que me dice tiene mucho mas sentido de lo que podría trasmitirle. Solo le cuento verdades, que al ser muy pocos los que sienten como él y yo, suelo guardarlas en secreto:
-Vos sabés silbar ya?-
-Sí, mira!-
-Bueno, entonces ya te puedo llevar a mi lugar preferido...-
- ¿A donde?-
- Es un pueblo, en donde la gente no habla, silba-
-¿En serio?
-Sí-
-Y, ¿por qué no hablan?
-Porque prefieren silbar, les gusta más la música...-
Y en ese momento en que su mirada despega en un viaje a la imaginación, con un poco de realidad completo su sonrisa:
-Solo hablan cuando cantan, casi siempre en las mañanas, para despertar a sus sobrinos tarareando-

Hay ciertas cosas que no me gusta tener que explicarle.
-Tía... ¿qué es la culpa?
-No se mi amor, nunca la sentí todavía.
-¿Y...la libertad?
-uy...todo el mundo sigue tratando todos los días de saberlo...es algo así como ser dueño de sentirse libre, como las palomas libres en el cielo, como los peces en el mar...sin que nadie los ate. Si no tenés “libertad” no sos libre.
-¿Como los presos?-
-Como todos...., como todos los presos, si...ooooo, como vos ahora!! Que no sos libre de comer el postre enano hasta que comas ese manjar delicioso que con tanto amor la tía preparó!!-

Y tan así sin darme casi cuenta, con una voz de ogro graciosa, logré borrar en segundos la imagen de un hombre tras las rejas para poner en su lugar un delicioso flan de chocolate.
Fragilidad de esa línea tan fina desde el pensamiento mágico y la angustia real... que la única prisión petiso, sea cuando algún día te llegue el amor.


5.24.2008

Casi a medias

Conocerla fue casi tan placentero como sacarme las medias en verano.
A medida que la iba escuchando, la sensación se condensaba en libertad. Una a una sus palabras en un tono entre soberbio y determinante parecían delimitar una especie de onda en el aire. No sé si era tanto lo que ella decía, sino cómo lo decía, ella hablaba una verdad con la humildad de quien sabe que tiene razón. Tanta razón incluso para aceptar estar equivocada sin que eso modifique en lo absoluto su verdad. Hubiera aprobado el error solo por el hecho de considerar que aquel que la escuchaba no estaba en condiciones de aceptar la verdad...de entrar en razón. Comprendía indiscutiblemente el límite de quien la escuchaba pero sabía detectar un interlocutor lo suficientemente digno para iniciar un debate, aceptar una refutación. Entonces sus ojos se abrían casi perversamente cuando lograban sorprenderla con un buen argumento, era casi como si la hubieran rozado en la entrepierna. Algo similar a un desafío hacia el cual se entregaba plenamente hasta que aquel adversario estimulante, tarde o temprano, se convertía nuevamente en el sapo al cual de ninguna manera se dignaría a besar esperando el milagro metamorfoseante.
Y justamente observarla bastaba para comprender que no eran simples palabras ni desarrollos originales lo que me permitirían introducirme en aquel escenario, uno que muy a pesar de mi presencia en la conversación, aun no me pertenecía.
Pero tampoco consistía en estrategias minuciosas el imaginarme retador de tal artista. Fue simplemente motivo de sonrisa saber que aun existían posibilidades de toparse con una personalidad desafiante y estimuladora en un tiempo en el que los entornos se desfiguraban a tal punto en el que la soledad no consistía en un motivo de angustia ni tristeza sino un simple modo de auto preservarse ante todo aquello que me moldeaba en la simple interacción. Cuán desesperante se había tornado esa necesidad de recordarme a cada instante que yo era mas, mucho mas que todo eso que me obligaban a ser. Mas allá de la conciencia contrastante en la que se depositaban cada uno de mis actos, libres actos con responsabilidad, todo eso no impedía que yo fuera habitante de un mundo plagado de personas que renegaban por formar parte de este mundo. Y al llegar a este tipo de pensamientos, en los que mis propias tendencias parecían no pertenecerme, en los que las sensaciones por vívidas que fueran resultaban ser una más del conjunto, del mega conjunto de todo aquello que se siente, entonces tomaba conciencia de lo poco original que es todo aquel que pretende ser original...y cuando todo esto de golpe insistía súbitamente a mi alrededor y bajar la vista suspirando resultaba inevitable...
me acordaba, una vez mas, de sacarme las medias.

4.21.2008

Sin que nadie...


Salió del sueño cuando una gota resbaló, podríamos decir lentamente, del ojo izquierdo, siempre era el izquierdo, muy a pesar suyo, el izquierdo. No respiró sino hasta que el cuerpo lo exigió en un impulso nervioso imposible de controlar. Se preguntó si se habría suicidado alguien simplemente conteniendo el aliento, sin esperar respuesta...liberó la duda a la realidad como un pensamiento que nadie escucha, que nadie presiente y nunca nadie recordará...pero que sin embargo se repetiría sucesivas veces en lo que quedaba del día. Se habrá muerto alguien con solo desear dejar de estar vivo, seguía imaginando como quien juega a descubrir dudas poniendo a prueba la posibilidad en un millón de que alguien, como muchos tantos, se atreva a proclamar conocer a un tal, que siempre era conocido de alguien más, que siempre era imposible de rastrear, que sí, admirablemente y para sorpresa de la media que estaba acostumbrada a lo habitual, efectivamente se murió así, con solo desearlo, con solo aguantar la respiración y detener el cuerpo y con eso liberarse de eso que suele doler, eso que nos atrapa y que irónicamente es con lo único que contamos, lo único que siempre es nuestro, aquello que perdura mas allá del nombre y de los rasgos mismos... mas allá de la capacidad de recordar...mas allá de todo.
El cuerpo es, no así la mente. No.
Se secó el proyecto de lágrima, no prestó atención a si era el dedo o la uña la responsable de dar fin a esa línea transparente semi salada que había decidido escaparse del ojo aun cerrado con la vista aun en negro...pero que se había escapado justamente de ese cuerpo que la tenía aprisionada...se liberó para morir, para morir realmente?. Muchos podrían explicar que su mutación serviría para prolongar el tiempo perdiéndonos en una extensa explicación química e incluso física de qué fue exactamente lo que sucedió con esa lágrima, con la sal de esa lágrima, con todo lo que esas partículas mojaron mientras el dedo y la uña. Pero no. Murió. La lágrima pudo abandonar su condición de lágrima.

Sería la primera vez. Todos los despertares eran la primera vez. Primera vez de despertar. Primera vez sintiendo ese día que no era igual a la noche ni al día anterior. Y siempre el debut constante sin preámbulo ni ensayo, y siempre el estreno sin aplausos. No existía la rutina en el sentimiento, no en mi, pensó y entonces odió de pronto esa primera escena, odió súbitamente el primer acto sabiendo que no le importaba en lo absoluto la crítica ni destructiva ni constructiva de ningún espectador, era una escena sin diálogo y mucho menos con monólogo, no. Este momento, esta primera vez en un desunirse, solo, tan solo como en el sueño.
Hubieron unos instantes, casi minutos, casi horas, casi años...hubo una eternidad de silencio. Un silencio ajeno al contraste con cualquier ruido posible y de hecho presente, no. Este silencio carecía de opuesto, despojado de contraste, un silencio de vacuidad que no por eso brindaba paz ni tranquilidad, sino mas bien una cierta desesperación en este primer acto solitario sin monologo ni destino, un silencio que bloqueaba uno de los sentidos del equilibrio...dejando enclenque en el aire cualquier silogismo, dejando fuera de contexto cada inspiración y demostrando una vez más cuán abstracta podía ser una lagrima desplazándose sin nadie que la oiga caer
.

2.13.2008

...exactamente...


"Todo desorden se justificaba si tendía a salir de sí mismo, por la locura se podía llegar acaso a una razón que no fuera esa razón cuya falencia es la locura"

J.C.

1.05.2008

Buen Tango

Miraba por la ventana mientras Roger sacaba la basura. Ese conserje, gordo y oliente a ajo siempre olvidaba mi nombre, solía llamarme señorita en un intento sobrio por disimularlo. Desde el segundo piso de la pensión, con el pelo suelto y vestida tan solo con una bata encendí mi anteúltimo cigarrillo., el humo se escapó por la ventana formando una pincelada gris que se esfumó rápidamente. Me senté y comprendí que jamás vendría. Seguir esperando era en vano. No perdería mas tiempo. Entre bocanadas me vestí sin prestar atención a nada.
En ojotas cruzé el pasillo repleto de pelusas y colillas, algún que otro chicle. Cuando pasé delante del 13.c, no pude evitar escuchar que una vez más la turca pagaba para que la sacudieran. De no ser por don Felix, quien vivía en medio de ambas, podría perfectamente haber llevado la cuenta de sus gastos este mes, era una suma importante la que dedicaba esa mujer a su placer carnal.
No sé bien que salí a buscar. Tal vez un poco de movimiento, agitar la mugre que se junta en las ideas en noches en las que no viene, cuando había dicho que lo esperara, desnuda bajo la bata, fumando, como siempre le gustaba verme al cruzar la puerta. Por lo general ese momento yo me lo perdía. Ese momento en el que la puerta verde corroída chillaba para sumergirlo en la nube hedionda del cuarto. Por lo general yo ebria miraba por la ventana o me entretenía descascarando el yeso de la pared que bordeaba el marco de la cama, pero nunca, nunca lo vi cruzar el marco de la puerta. Lo descubría ahí, ya cuando la puerta se cerraba a su espalda.
La esquina siempre era refugio de almas sedientas de compañía. Maco solía pararse levemente apoyado en el poste luciendo su galera reluciente y en harapos. Verlo a contraluz sosteniendo su pipa y observando cómo pitaba casi seductoramente me hizo pensar que quizás, en otra vida, hubiera podido habitar mi cama. Pero Maco era de los que emanaban conflicto de solo rozarlo. Un hombre que nunca era el mismo por dos noches seguidas, un hombre que podía sorprenderme con un ramo de flores y luego fulminarme con la mirada amenazando un golpe por tan solo quedarme en silencio. Vivía en paranoia constante, era un fugitivo de la ley y todos podrían traicionarlo. Sin embargo no dejaba de relacionarse con cuanto sujeto cruzara la esquina buscando negocios. Era un comerciante de ilusiones. Endeudarse con Maco era dejar de vivir para cumplir.
-Pero que espectáculo me regala la noche, que hombre afortunado que soy viéndola llegar a mi rincón.
-Eme. De buen humor tal vez?
-Solo por saber que existe la posibilidad de estamparla en este poste y regalarle el orgasmo de su vida.
-No lo dudo querido, pero es mi último cigarro, todo puede esperar.
-Puedo inventarle un mundo paralelo, mi reina. Puedo y lo sabe muy bien.
-Hoy no Eme. Hoy el placer es sostenerme en pie y alternar entre el amor y el odio para no olvidar que vivo un poco más allá del letargo.
-Querida. Otra vez la dejan esperando. Un insulto al género que existan hombres que la dejen esperando. Cuán equivocados aquellos que confunden lo importante en esta corta vida. Ningún buen tango resultaría de hombres como él.
Me senté en el cordón de la vereda y él me imitó. Los dos fumando mirando al suelo bajo la luz del poste un poco tenue, en una esquina que esa noche nos encontraba solos y en silencio.
Y súbitamente comprendí que los roles se alternaban. Ahora era él con su pipa quien me esperaba. Y yo, a pesar de estar ahí, a su lado, lo dejaría esperando.
Ningún buen tango resultaría jamás de mujeres como yo.