1.29.2012

Un Tic sin Tac

Un tic...sin tac.
Un marcador sin tinta
Un señalador de vejez.
Tic...sin tac.

Una sesión de recuerdos
Sin alguien que quiera escuchar
Una sucesión de suspiros,
Que son sólo eso, nadie más.

Una ola de mar
Dentro de este cuerpo
Que no viene ni se va
Una ola

Un tic sin tac
Un tic tac sin tic ni tac...
Silencio

un cucú que no sale a cantar
un tic cucú tac, tac cucú tic
canción del tiempo
que no canto más.



Silencio.

Respuestas

Mentimos porque odiamos la mentira…
Pero ésta se reafirma como necesidad de existir cuanto más la intentemos erradicar.
La mentira forma parte del deseo. A aquello que no somos pero que nos gustaría ser.
El discurso es la mayor forma, la expresión más simple y compleja a la vez de demostrarnos.

Muestra gratis la mentira.
Que es real hasta que se convierte en duda, en contradicción.
Yo soy hasta que dejo de creer que soy.
Me “suspendo” (léase doble significado de la palabra) a mi misma en la mentira
Que está siempre.


- Cómo estas?
- Bien, ahí., vos?

Mentiras constantes que nos definen cuerdos. Socialmente aptos para responder. Solitariamente hambrientos de miradas que descifren esa mentira y vuelvan a preguntar

-Seguro estás bien?
Elección.

Elijo profundizar o no.
Pero es posible que me largue a llorar y tema que quien escuche no quiera escuchar más.
Soledad de quien elige no mentir.



Sabrán los alimentos que mentimos cuando en una cena formal aludimos a un sabor que a pesar de aborrecer caracterizamos contrariamente?
Qué ganamos con no ser?
Que ganamos con la mentira de siempre estar bien?
Somos más auténticos , con lo que odiamos tener que ser.
Edades mentales que siempre son acordes y armonías.
Música de tus mentiras...prefiero contar algo que no entienda.
Sabrán las flores de mi agonía?

Sabrán que elijo la muerte cada vez que lo pito, y saboreo el veneno que me quita el duelo...
Sabrán las montañas y los ríos?
Sabrán que hoy padezco un tiempo de moderna mentira?

Late la vida

Late la vida, y yo con ella.
Me sumerjo en lo abstracto...aunque, todo lo es.
Elijo el ladrido de un perro, que no es el perro también,
Sino sólo su idioma que no entiendo.

Late.
Un sólo Sol, que hace de mi mano ella y su sombra,
Que hacen de las ideas algo menos luminoso que esta hoja
Que todavía no late, porque nadie lee...
Porque recién hoy reencarna en algo útil. (útil?)

Ciertos pensamientos invaden la siempre fugaz paz,
Anhelos que suelen tener que ser formas de algo, o alguien...
Y no simples sensaciones individuales.

Qué tan lejos de Ser soy?
De qué me sirve saberlo hoy?

Vuelvo a la abstracción,
Un ladrido más otros dos, igual a un pájaro y aquel olor
Prohibido y complejo
Porque nada está prohibido para vos.

Debate Burgués Internacional

Comprendan

joder, hija que es mucho dinero... que la pobreza de España, que la de aquí...¨
que cuántos habitantes hay en Buenos Aires...que si compramos un piso ya mismo?
Seria muy buena inversión, no es cierto? Venga Cris, que donde es que io puedo buscar un cuero?, pues que se que aquí hay lindas camperonas, y con este frio de ustedes....que como hacen para que sea suyo?


Comprendan

Picada exagerada...vino escaso absorbido por esponjas humanas que no dejan de ser como la picada, desprolijas pero coloridas, eso si...se que han venido empilchadas... y
pero que guapa estais, mujer...que de tanto que te nombran no he sabido ponerte cara, ahora ia se quien eres completita

Comprendan
(pero si nadie aca sabe quien soy)

Te apetece contarnos mi’ja...tu como representante de la juventud...qués lo que la pobreza aquí representa...porque nosotras creemos que España, más que aquí, y menos, claro....pero diferente....no es cierto? Claaaaaaro, pues si es lo que estado diciendo, nadie aquí en Buenos Aires como allá....ni allá Como aquí.... si es justo lo que te digo niña...ahora si tu vieras lo sucia de las camperas de esos niños, Que es cierto, tienen cobertura médica, claro, pero eso no quita que estén sufriendo...cómo dices?, que aquí ni tienen camperas...pues joder niña que esa no te la creo...

Niño en las profundidades

Todas las tardes lo veo…
A veces más temprano que otras.
Pero nunca falta.

Es amable y hasta pareciera bien educado.

Pero yo sé y todos saben que no lo es.

Porque mientras otros como él están en las escuelas, él asiste a las profundidades de la tierra.
De vagón en vagón se gana el pan, o tal vez una noche sin golpes.

Me gustaría saber si en realidad existen noches en los que sus ojos se cierren secos.
O si ya hace rato que olvidó lo que es llorar...
Camina con pasos de hombre sobre sus pies chiquititos.

No hay rastro de inocencia en su mirada.


Le robaron la infancia de un mordisco y

ya nunca podrá sacarse el sabor amargo

de lo que significó haberse atragantado con la indigencia.

Reparte estampitas que la mayoría de las veces no son vistas.

Algunos pasajeros le regalan algunos centavos de esperanza,

pero sólo sirven para que no la pierda.

Hoy lo saludé con un beso.

Me dieron ganas de invitarlo a comer a algún café.
Pero él estaba trabajando y yo demasiado dudé.

Niño, que de niño poco te queda,
Perdona a este mundo inmundo.
Perdona a quienes como yo dudan demasiado...
Y creen que nada pueden hacer.

Me inspiraste vos...

Me inspiraste vos... si, si, vos.
Vos que me conocés... ahora más, un poco mejor que ayer...

¿pero nunca lo suficiente, no?
Me inspirás ahora, que te pienso descifrándome...
Desnudándome en cada renglón.
Y me resulta sensual saberme expuesta.

Me resulta resuelto, algo que no me propuse resolver.

Son imágenes sueltas, miradas que podría describir, ¿pero para qué?...

si solo hace falta ver para poder mirar.
Y me resulta sensual saberte viéndome de una manera diferente.

Escuchando lo que hoy decidí contar...porque

¿de qué sirve soñar si no hay quién te perciba soñando, si no hay quien quiera soñar con vos?
Llevame en el próximo viaje, pero esta vez llevame,

sabiendo que la que vuelve, no es la misma que se va.

Y soplá cuando respires, porque lo que hoy sale es lo que alguna vez entró. Filtrado por algún escalofrío que te dejó relajado... un aire de suaves caricias estrelladas, con luna llena y un cierre de amanecer invernal.
¿De que se trata entonces?
Se trata de mi y de vos.

Unidos por esta hoja.
Se trata de expandirse sin esperar resultado acorde.

Acordes y armonías, como tu meditación musical...

como el sonido de las palomas al despertar.

Se trata de vos en el cosmos... se trata de nunca dejar de tratar...

de pensar no pensar...hasta que en serio no pienses más.

Se trata de que logre un dulce amargor, que no es contradictorio,

porque es dulce la experiencia y amargo el sabor.

Se trata de ordenar las palabras, para que sea un caos tu momento... un caos tu mirar, y que olvides que estas leyendo, para empezar a sentir...
Sentir de verdad.
¿de que se trata entonces?
Se trata de mirar volar... de ver planear tu imaginación....

cuando te digo que cierres los ojos, ahora ya....y que respires profundo hasta

que entiendas que no estás solo, que vos me inspiraste hacerte sentir.

¿de que se trata?
Se trata de vos y de mi.
Se trata de dejarte llevar.... a mi mundo... mediante una hoja.... mediante una invitación a que desnudes mi alma, a que me conozcas más.... mejor....



Se trata de que hoy ya no es igual que ayer...por vos, por mi... o por tu vuelo mental.


Me inspiraste vos, si, si... vos.

Que estás ahí, y que no entendés al final,


si éste es realmente el final, y el final de qué?

Cerrá los ojos, respirá... sentí el aire penetrar como las palabras en el silencio.

Y entendé de qué se trata:


de olvidar intentar entender.












Los pies de la mesa

Hay algo que me renueva cada vez que las veo.
Hay algo que enciende desde adentro, que me concientiza y me hace volar.
Ellas son mis espejos más fieles.
Mi prolongación a la visión de la vida que se nos hace más fácil juntas.
Es la reencarnación simultánea de experiencias en común.
Ellas son mi cable a tierra y mis alas más grandes.
Los cuatro, con mi hermano.

Un cuarteto único e inigualable.
Un Soporte común.
Somos todos pies y manos. Abrazos, risas.
Somos todos el pie de una mesa que sostiene cada vez mas peso.
El peso de la vida.
El peso de los años y las circunstancias.
No importa si nos ven, si nos entienden.
Simplemente no imagino sostener la mesa sola.

Y cuando no es peso y es baile,
formamos juntos el mejor grupo,
el mas movido y arriesgado.

Porque crecemos al margen del curso de la historia.
Nos desbordamos de los renglones de las hojas...que nunca alcanzan.
Esta historia es eterna ya. Ahora mismo.

No es de ayer de la quinta ni de mañana quien sabe donde. Ya se ubicó a tal nivel que nos observa desde arriba esa fuerza atemporal.
Que no es ni ayer ni mañana, que estuvo siempre.

Nosotros la vamos descubriendo. La vamos aprendiendo y explotando.
Volviéndola parte de nosotros hasta sentirla en la piel.

Esquinas Contagiosas

Hace poco me contagió una esquina.
Iba yo caminando por la calle Darregueyra y al llegar a la esquina de Paraguay ocurrió.
En el momento preciso en el que caminaba lo noté, sin darle mayor importancia al hecho, ya que creí que se trataba de esas infecciones que uno suele contagiarse todos los días cuando pasa por algún LUGAR MÁGICO.
Pero no me refiero con esto a la magia de dragones y princesas o a la magia de cartas viejas que intentan despistarnos sobre un paño...
se trata de la magia que yace en los momentos una vez que se convierten en recuerdos. Conocidos comúnmente como RECUERDOS MÁGICOS, los cuales lógicamente son invocados por los ya mencionados LUGARES MÁGICOS.

Este tipo de lugares suelen poseer un grado de contaminación que varía según el recuerdo que invoque y por ende su consecuencia. Se han conocido casos de intoxicaciones graves que llegaron a provocar la muerte del individuo tras largos meses de agonía nostálgica.

Se puede decir que venía yo algo distraída, no se bien por qué pero tendría que haber previsto tal intoxicación, ya que esa esquina poseía un alto grado de contaminación al tratarse de un recuerdo sumamente Mágico: a mitad de cuadra, la entrada de una casa cuya puerta de madera poseía a sus pies un escalón de mármol muy cómodo, había sido el escenario de nuestras primeras confesiones de amor. Ahí, en ese mismo lugar nos habíamos pronunciado las más empalagosas frases, nos habíamos reído de anécdotas que juntos empezábamos a escribir en nuestra historia. Recuerdos de noches heladas, de tardes soleadas, de mañanas no...pero no hacían falta.
Ese lugar poseía todas las características para considerarse peligroso.

Mucho después de haberme contagiado caí a la cuenta de la gravedad de mi condición, cuando días mas tarde aún se mantenían en mi mente restos del recuerdo, los recuerdos, todos los días uno nuevo, los que me demostraban cada vez más lo difícil que sería poder curarme por mí misma.
Este tipo de infecciones, una vez consideradas como graves, no correspondes a las leves enfermedades que uno cree “ya se pasarán”, comparadas a los resfríos característicos del principio de otoño, cuando los cambios de clima atacan nuestro sistema inmunológico.

Los ataques producidos por los RECUERDOS MÁGICOS atacan directamente nuestra memoria, haciendo que las aptitudes de relación entre hecho y hecho se intensifiquen, generando que todo lo relacionemos con el MOMENTO MÁGICO. De esta manera puede que nos encontremos recordando el momento desde que nos despertamos hasta que nos dormimos utilizando como nexo conector cualquier objeto, frase, canción, olor, ruido, zapato, mate, lapicera, almohadón, etc. Asociación libre, que le llaman.

Al cabo de varias semanas de intoxicación siempre en aumento, decidí que era hora de actuar. Con él habíamos previsto éste tipo de intoxicaciones ya que por suerte éramos concientes de su existencia mucho antes de que decidiéramos separarnos.
Habíamos acordado que sólo en circunstancias de gravedad acudiríamos a la única cura realmente eficiente: una dosis de ENCUENTRO FUGAZ. Había que tener cuidado también en la medida de éstas dosis porque de no ser utilizadas con precaución podían generar un efecto contra producente y agravar de hecho la intoxicación producida por el MOMENTO MÁGICO.

Acudí pues a su ayuda y por suerte no tuvo ningún inconveniente en proporcionarme parte de su tiempo para poder crear juntos la medicina.

Vale aclarar que en la búsqueda de la dosis necesaria para la cura de mi infección se corre el riesgo de generar una circularidad produciendo en tal ENCUENTRO FUGAZ un nuevo RECUERDO MÁGICO.

Riesgos que se deben correr y que forman parte de los efectos secundarios de la cura...
...el que no arriesga...

...no nada...y se hunde.

DES-PER-TA

Sentí el despertar.
Sentí en la piel como todo se transforma.
Percibí el sabor, el olor, el color... de lo nuevo, de lo excesivamente fundamental.
Descubrite descubriéndote.
Sorprendete y sonreí cuando te encuentres.
Despertá.
No dejes nunca de sentir. No olvides recordar sonreír.
Ese es tu escudo, esa es tu fuerza...
no subestimes jamás el poder de una sonrisa.

Recordá también que la infancia no quedo en la niñez... sino en tus ganas de jugar...
de hamacarte y sentir como los árboles se agrandan frente a vos, en aquella plaza,
donde podes verte correr.
Quedo en la cocina de la abuela, donde mientras amasaba los ñoquis,
vos casi sin llegar a la mesada intentabas dibujar en la harina...
Quedo ahí, en las cosquillas que se hacían con tu hermano... tirados en la cama cuando en la tele los dibujitos ya no entretenían... y lloraban de la risa, del amor... por jugar.

Esa época mágica, que tantos olvidan y por ende pierden... no se fue.
Esta ahí, en la conciencia de aprender a siempre aprender mas.
En la conciencia que te permite ir por la vida descubriendo todo, como si fuera la primera vez.

Hoy comprendo y empiezo a volar.
Hoy comprendo que hay cosas que jamás voy a entender... simplemente me digno a sentir, y descubro entonces que no hace falta siempre entender todo.
Porque lo que piense el mundo ya no importa... solo lo que siente.

Entonces me detengo a observar a mi tierra, ese lugar que olvido que me cuida... y olvido a veces cuidar. Y se me infla el pecho en un suspiro intenso cuando veo que me regala su magia, sus soles y lunas, su energía cósmica y su gente.
Me regala las rutas que solo puedo recorrer. Me regala amigos, amores, abrazos
y muchos "te voy a extrañar".

Sentí el despertar.
Ese momento en que todo el cuerpo sonríe... simplemente por ser.
Por saber que sabes que no hay limites que no puedas superar. P
or descubrir que lo que antes te daba miedo hoy ya no te impide seguir volando.
Y hoy volás con mas fuerza, con mas ganas y con menos peso en tu espalda.

Descartes decía que "el error humano no se encuentra en el intelecto sino que se encuentra en la voluntad"

Despertá. Descubrí la omnipresencia del amor. Descubrí la importancia de los recuerdos felices... olvidá y perdoná... eso sólo ocupa espacio en el disco rígido del alma.

Siempre algo te enseñarán, aquellos que tal vez creas que te olvidaron, aquellos que nunca sabes cuando los volverás a cruzar.

Despertá. Prestá atención a las señales que te da la causalidad. Intenta siempre recordar tus sueños, ellos son lo que no conoces de vos.
Conocete al despertar.

Nadie dice que es fácil. Pero acaso no nos quejamos cuando todo si lo es? Acaso no te gusta ese revolotear de mariposas cuando todo el cuerpo te avisa que la adrenalina comenzó a circular? Cuando sabes que lo peor nunca te va a pasar, porque simplemente no lo vas a permitir.

Acaso no es así...? cuando la puerta del avión se abre y tu mente ya no es mas la que estaba ahí, segura y apagada... latente y relajada.
Cuando te detenés a pensar que a veces es mejor no pensar.
Y sonreís y lloras... y volvés a sonreír porque estas vivo,
porque tenés 83 años y todavía buscas al amor de tu vida... que ya lo vas encontrar,
cuando menos lo esperes... cuando comprendas que buscar el amor es el camino equivocado.

Despertá.
NO dejes que la rutina exista... simplemente olvida los horarios... dejate llevar, y no me digas que no es fácil... cambia el menú, proba cosas nuevas, cambia el camino de tu casa a la oficina, sintoniza otra radio, charla con la señora que viaja con vos en el colectivo...
pregunta mas seguido si ella es feliz... conviví con la muerte como lo hacen los sabios de tribus "supuestamente no civilizadas"... es parte de la vida.

Despertá. Redefiní tu existencia.
Despertá. Apropiate de experiencias por tan solo escucharlas, aprende a aprender de los que ya vivieron, que te guíe solo lo que te conmueve.

VOLA. REI. LLORA. AMA. SENTI.

y nunca dejes de enseñarle a aquellos que no entienden que sus propias vidas son mucho mas interesantes que la de los demás...

...a prestar atención a lo que realmente importa:
tu propio proceso evolutivo en este tiempo y espacio.

7.18.2008

El dado es la manera...


Hay cosas que a veces se nos presentan tan simples y absolutas, abarcándolo todo de forma plena.
De lejos oír tan solo:
-es tu mamá?-
-no, es mi tía-
Inevitablemente dejar de ser cualquier cosa y ser para él. Dejar de suponer que existe algo más importante.
-¿para qué tenés éste dado tía?-
-con ese dado, tomo todas mis decisiones importantes-
Una sonrisa tamaño gajo de mandarina me muestra su sorpresa y junto con él, siento yo también esa certeza de que el dado es la manera. Entonces nos proponemos muy seriamente tomar importantísimas decisiones:
-si sale el tres lavo los platos ahora, sino no-
Un metro y pico más abajo, él lo piensa un instante y luego aprueba con un gesto casi tan determinante como lo será el dado a continuación.
-Cuatro, no lavás...vamos a dibujar-

-¿Por qué los canguros tienen bolsillos?-
Más que enseñarle cómo y por qué es el mundo me esmero en preguntarle...
-y vos, ¿porque pensás?-
Siempre lo que me dice tiene mucho mas sentido de lo que podría trasmitirle. Solo le cuento verdades, que al ser muy pocos los que sienten como él y yo, suelo guardarlas en secreto:
-Vos sabés silbar ya?-
-Sí, mira!-
-Bueno, entonces ya te puedo llevar a mi lugar preferido...-
- ¿A donde?-
- Es un pueblo, en donde la gente no habla, silba-
-¿En serio?
-Sí-
-Y, ¿por qué no hablan?
-Porque prefieren silbar, les gusta más la música...-
Y en ese momento en que su mirada despega en un viaje a la imaginación, con un poco de realidad completo su sonrisa:
-Solo hablan cuando cantan, casi siempre en las mañanas, para despertar a sus sobrinos tarareando-

Hay ciertas cosas que no me gusta tener que explicarle.
-Tía... ¿qué es la culpa?
-No se mi amor, nunca la sentí todavía.
-¿Y...la libertad?
-uy...todo el mundo sigue tratando todos los días de saberlo...es algo así como ser dueño de sentirse libre, como las palomas libres en el cielo, como los peces en el mar...sin que nadie los ate. Si no tenés “libertad” no sos libre.
-¿Como los presos?-
-Como todos...., como todos los presos, si...ooooo, como vos ahora!! Que no sos libre de comer el postre enano hasta que comas ese manjar delicioso que con tanto amor la tía preparó!!-

Y tan así sin darme casi cuenta, con una voz de ogro graciosa, logré borrar en segundos la imagen de un hombre tras las rejas para poner en su lugar un delicioso flan de chocolate.
Fragilidad de esa línea tan fina desde el pensamiento mágico y la angustia real... que la única prisión petiso, sea cuando algún día te llegue el amor.


5.24.2008

Casi a medias

Conocerla fue casi tan placentero como sacarme las medias en verano.
A medida que la iba escuchando, la sensación se condensaba en libertad. Una a una sus palabras en un tono entre soberbio y determinante parecían delimitar una especie de onda en el aire. No sé si era tanto lo que ella decía, sino cómo lo decía, ella hablaba una verdad con la humildad de quien sabe que tiene razón. Tanta razón incluso para aceptar estar equivocada sin que eso modifique en lo absoluto su verdad. Hubiera aprobado el error solo por el hecho de considerar que aquel que la escuchaba no estaba en condiciones de aceptar la verdad...de entrar en razón. Comprendía indiscutiblemente el límite de quien la escuchaba pero sabía detectar un interlocutor lo suficientemente digno para iniciar un debate, aceptar una refutación. Entonces sus ojos se abrían casi perversamente cuando lograban sorprenderla con un buen argumento, era casi como si la hubieran rozado en la entrepierna. Algo similar a un desafío hacia el cual se entregaba plenamente hasta que aquel adversario estimulante, tarde o temprano, se convertía nuevamente en el sapo al cual de ninguna manera se dignaría a besar esperando el milagro metamorfoseante.
Y justamente observarla bastaba para comprender que no eran simples palabras ni desarrollos originales lo que me permitirían introducirme en aquel escenario, uno que muy a pesar de mi presencia en la conversación, aun no me pertenecía.
Pero tampoco consistía en estrategias minuciosas el imaginarme retador de tal artista. Fue simplemente motivo de sonrisa saber que aun existían posibilidades de toparse con una personalidad desafiante y estimuladora en un tiempo en el que los entornos se desfiguraban a tal punto en el que la soledad no consistía en un motivo de angustia ni tristeza sino un simple modo de auto preservarse ante todo aquello que me moldeaba en la simple interacción. Cuán desesperante se había tornado esa necesidad de recordarme a cada instante que yo era mas, mucho mas que todo eso que me obligaban a ser. Mas allá de la conciencia contrastante en la que se depositaban cada uno de mis actos, libres actos con responsabilidad, todo eso no impedía que yo fuera habitante de un mundo plagado de personas que renegaban por formar parte de este mundo. Y al llegar a este tipo de pensamientos, en los que mis propias tendencias parecían no pertenecerme, en los que las sensaciones por vívidas que fueran resultaban ser una más del conjunto, del mega conjunto de todo aquello que se siente, entonces tomaba conciencia de lo poco original que es todo aquel que pretende ser original...y cuando todo esto de golpe insistía súbitamente a mi alrededor y bajar la vista suspirando resultaba inevitable...
me acordaba, una vez mas, de sacarme las medias.

4.21.2008

Sin que nadie...


Salió del sueño cuando una gota resbaló, podríamos decir lentamente, del ojo izquierdo, siempre era el izquierdo, muy a pesar suyo, el izquierdo. No respiró sino hasta que el cuerpo lo exigió en un impulso nervioso imposible de controlar. Se preguntó si se habría suicidado alguien simplemente conteniendo el aliento, sin esperar respuesta...liberó la duda a la realidad como un pensamiento que nadie escucha, que nadie presiente y nunca nadie recordará...pero que sin embargo se repetiría sucesivas veces en lo que quedaba del día. Se habrá muerto alguien con solo desear dejar de estar vivo, seguía imaginando como quien juega a descubrir dudas poniendo a prueba la posibilidad en un millón de que alguien, como muchos tantos, se atreva a proclamar conocer a un tal, que siempre era conocido de alguien más, que siempre era imposible de rastrear, que sí, admirablemente y para sorpresa de la media que estaba acostumbrada a lo habitual, efectivamente se murió así, con solo desearlo, con solo aguantar la respiración y detener el cuerpo y con eso liberarse de eso que suele doler, eso que nos atrapa y que irónicamente es con lo único que contamos, lo único que siempre es nuestro, aquello que perdura mas allá del nombre y de los rasgos mismos... mas allá de la capacidad de recordar...mas allá de todo.
El cuerpo es, no así la mente. No.
Se secó el proyecto de lágrima, no prestó atención a si era el dedo o la uña la responsable de dar fin a esa línea transparente semi salada que había decidido escaparse del ojo aun cerrado con la vista aun en negro...pero que se había escapado justamente de ese cuerpo que la tenía aprisionada...se liberó para morir, para morir realmente?. Muchos podrían explicar que su mutación serviría para prolongar el tiempo perdiéndonos en una extensa explicación química e incluso física de qué fue exactamente lo que sucedió con esa lágrima, con la sal de esa lágrima, con todo lo que esas partículas mojaron mientras el dedo y la uña. Pero no. Murió. La lágrima pudo abandonar su condición de lágrima.

Sería la primera vez. Todos los despertares eran la primera vez. Primera vez de despertar. Primera vez sintiendo ese día que no era igual a la noche ni al día anterior. Y siempre el debut constante sin preámbulo ni ensayo, y siempre el estreno sin aplausos. No existía la rutina en el sentimiento, no en mi, pensó y entonces odió de pronto esa primera escena, odió súbitamente el primer acto sabiendo que no le importaba en lo absoluto la crítica ni destructiva ni constructiva de ningún espectador, era una escena sin diálogo y mucho menos con monólogo, no. Este momento, esta primera vez en un desunirse, solo, tan solo como en el sueño.
Hubieron unos instantes, casi minutos, casi horas, casi años...hubo una eternidad de silencio. Un silencio ajeno al contraste con cualquier ruido posible y de hecho presente, no. Este silencio carecía de opuesto, despojado de contraste, un silencio de vacuidad que no por eso brindaba paz ni tranquilidad, sino mas bien una cierta desesperación en este primer acto solitario sin monologo ni destino, un silencio que bloqueaba uno de los sentidos del equilibrio...dejando enclenque en el aire cualquier silogismo, dejando fuera de contexto cada inspiración y demostrando una vez más cuán abstracta podía ser una lagrima desplazándose sin nadie que la oiga caer
.

2.13.2008

...exactamente...


"Todo desorden se justificaba si tendía a salir de sí mismo, por la locura se podía llegar acaso a una razón que no fuera esa razón cuya falencia es la locura"

J.C.

1.05.2008

Buen Tango

Miraba por la ventana mientras Roger sacaba la basura. Ese conserje, gordo y oliente a ajo siempre olvidaba mi nombre, solía llamarme señorita en un intento sobrio por disimularlo. Desde el segundo piso de la pensión, con el pelo suelto y vestida tan solo con una bata encendí mi anteúltimo cigarrillo., el humo se escapó por la ventana formando una pincelada gris que se esfumó rápidamente. Me senté y comprendí que jamás vendría. Seguir esperando era en vano. No perdería mas tiempo. Entre bocanadas me vestí sin prestar atención a nada.
En ojotas cruzé el pasillo repleto de pelusas y colillas, algún que otro chicle. Cuando pasé delante del 13.c, no pude evitar escuchar que una vez más la turca pagaba para que la sacudieran. De no ser por don Felix, quien vivía en medio de ambas, podría perfectamente haber llevado la cuenta de sus gastos este mes, era una suma importante la que dedicaba esa mujer a su placer carnal.
No sé bien que salí a buscar. Tal vez un poco de movimiento, agitar la mugre que se junta en las ideas en noches en las que no viene, cuando había dicho que lo esperara, desnuda bajo la bata, fumando, como siempre le gustaba verme al cruzar la puerta. Por lo general ese momento yo me lo perdía. Ese momento en el que la puerta verde corroída chillaba para sumergirlo en la nube hedionda del cuarto. Por lo general yo ebria miraba por la ventana o me entretenía descascarando el yeso de la pared que bordeaba el marco de la cama, pero nunca, nunca lo vi cruzar el marco de la puerta. Lo descubría ahí, ya cuando la puerta se cerraba a su espalda.
La esquina siempre era refugio de almas sedientas de compañía. Maco solía pararse levemente apoyado en el poste luciendo su galera reluciente y en harapos. Verlo a contraluz sosteniendo su pipa y observando cómo pitaba casi seductoramente me hizo pensar que quizás, en otra vida, hubiera podido habitar mi cama. Pero Maco era de los que emanaban conflicto de solo rozarlo. Un hombre que nunca era el mismo por dos noches seguidas, un hombre que podía sorprenderme con un ramo de flores y luego fulminarme con la mirada amenazando un golpe por tan solo quedarme en silencio. Vivía en paranoia constante, era un fugitivo de la ley y todos podrían traicionarlo. Sin embargo no dejaba de relacionarse con cuanto sujeto cruzara la esquina buscando negocios. Era un comerciante de ilusiones. Endeudarse con Maco era dejar de vivir para cumplir.
-Pero que espectáculo me regala la noche, que hombre afortunado que soy viéndola llegar a mi rincón.
-Eme. De buen humor tal vez?
-Solo por saber que existe la posibilidad de estamparla en este poste y regalarle el orgasmo de su vida.
-No lo dudo querido, pero es mi último cigarro, todo puede esperar.
-Puedo inventarle un mundo paralelo, mi reina. Puedo y lo sabe muy bien.
-Hoy no Eme. Hoy el placer es sostenerme en pie y alternar entre el amor y el odio para no olvidar que vivo un poco más allá del letargo.
-Querida. Otra vez la dejan esperando. Un insulto al género que existan hombres que la dejen esperando. Cuán equivocados aquellos que confunden lo importante en esta corta vida. Ningún buen tango resultaría de hombres como él.
Me senté en el cordón de la vereda y él me imitó. Los dos fumando mirando al suelo bajo la luz del poste un poco tenue, en una esquina que esa noche nos encontraba solos y en silencio.
Y súbitamente comprendí que los roles se alternaban. Ahora era él con su pipa quien me esperaba. Y yo, a pesar de estar ahí, a su lado, lo dejaría esperando.
Ningún buen tango resultaría jamás de mujeres como yo.

12.10.2007

La Hna. de William Morris - "Goffman institution"

-“Donde está mi corazón, puedo verla ya?”-
Una voz. Se parecía a la de mi tía Carmen.
-“Ah, perá porque hay un candado acá.”-
Otra voz. Una imagen, luz entre dos párpados que se entreabren, pero pesan y se pegotean... no tardan en cerrarse. Me ayudaron a pararme, cuidando que no me cayera. Una puerta y un pasillo.
-“Podés solita?”-
Mover la cabeza, fruncir el ceño y caminar hacia donde me llevan. No saber quién soy ni dónde estoy, no recordar nada, ni el segundo que acaba de pasar.
Lentamente sentirme un poco individuo. Saber mi nombre y estar cansada. Entregarle a un hombre mi mochila. Con dificultad tratar de pedirle que me la deje y escuchar
-“no, acá hay reglas sabés, dámela y cuando te vayas te la doy”-.
Cuando me vaya...
Dormir. Esta vez sin candado en las muñecas, sin tantas drogas encima. Silencio. Una ventana que da a la calle. Sonidos que no son mas que ruidos. Dormir.
Un despertar en la institución totalitaria de Goffman. Caminar por el pasillo largo, no recordar cómo ni cuando subí las escaleras que ahora iba bajando. Mirar a los costados, intentar ubicar los cuartos y los pasillos para saber cómo volver a mis cosas, a mi ropa, a una cama que no quise abrir y a una ventana que daba a la calle. Cuando bajé ya era la hora del almuerzo. Sería la primera y única vez que me dejarían dormir de más. Seis mesas de roble largas y mucha gente. El comedor olía a humedad, la pared del fondo chorreaba agua y los cuadros en las paredes parecían derretirse. Busqué una silla y traté de no escuchar los murmullos.
Justo frente a mí estaba sentada Maria Elena quien no tardó en presentarse:
-“Vos sabés cuándo me internaron a mi?...no me acuerdo desde cuándo estoy acá, cuándo me internaron a mi?”-
Vestía una bata de dormir celeste con un cuello bordado en blanco que combinaba con su pelo gris y sus ojos infantiles. Tomé mucha agua, recordaba que era necesario para eliminar las drogas. No recuerdo si comí.
Vino él con la cuchara y el polvo, en la otra mano el tapercito de medicaciones prolijamente organizado por apellidos y horarios.
-“A ver, abra bien la boca, usted tiene fama, por eso molida, dale, a ver...” –
- “Ahh, no!!! A mi ésta ya me la hicieron pasar, yo no tomo nada que no me abran enfrente entendés!!, yo no sé lo que me das ahí, así que no me jodas!”-
Al ver que me alteraba giró la vista en dirección a la mesa de los médicos y dejó registro de la situación con un movimiento de cabeza. Por la noche tomaría dosis doble.
La digestión. Pasto y sol. Cemento y bancos, pasto y sol, un regalo al alma.
Rodeado de edificios el patio parecía en construcción. Me descalcé y me puse a juntar colillas de cigarrillos que acumuladas en el pasto contaminaban la visión. Los internos me miraban, algunos se reían de la inutilidad de mi tarea.
-“para qué los juntas?, si los siguen tirando, déjalo así”-
Richard estaba sentado en el banco del fondo a la sombra con Alicia. Los dos rondarían los sesenta años. Él cebaba un mate listo taragui y ella con las rodillas juntas y la cabeza gacha movía sin cesar los pies hacia arriba y hacia abajo, como si quisiera entrar en calor. Ninguno hablaba con el otro, no hacia frío, imagen postal. Karen se acercó al banco porque Richard tenía galletitas de vainilla. Al ver el tamaño de Karen comprendí que no era buena idea que comiera galletitas así que se las pedí y sin decir palabra me las llevé a la otra punta del patio. Ella no tardó en movilizar su masa corporal con un esfuerzo tremendo para buscarlas. –“No te las lleves”- me dijo con una expresión de sufrimiento tal que no pude evitar agregar calorías a su realidad.
Mientras todo y nada sucedía, mientras comprendía lentamente sin darme cuenta que lo iba comprendiendo... me senté junto a la baranda, de frente al sol. Los que se iban sentando a mi alrededor conversaban y me miraban como esperando que diga algo. Yo sin embargo, estaba pendiente de la posición en la que debía ponerme para que el satélite tomara un buen ángulo de mi cuerpo. También levantaba la vista una que otra vez al escuchar el llanto de un bebé que se oía desde alguno de los balcones. La primera vez que lo escuché se me llenaron los ojos de lágrimas y supe entonces que era una prueba que debía superar: no debía llorar o ellos lo sabrían.
-“Vos crees en Dios?, hoy va a venir Dios y te va a decir que te podés ir.”- me dijo César. Los demás me miraron esperando respuesta pero sentí que responderle implicaba un esfuerzo mayor a la hora de elegir las palabras y gastarlas en alguien que no me cayó bien. Alterada me levante y entré. Salí del patio. Entrar era salir y todo lo que sucedería en adelante se regiría por las mismas reglas.
Tardé un poco en adaptar los ojos a la sombra hasta que volví a encontrarme con el mismo pasillo, el primer pasillo. Alguien salió de una de las puertas, tenía los brazos lastimados con cicatrices, muchas, rojas, un poco antiguas en una piel blanca, marcas de un pasado que cada día se le presentaba indeleble impidiéndole negar, desarmando en cada recuerdo la posibilidad de ser mas allá de lo que había sido. Se fue tan rápido como apareció.
Mientras se iba, del otro lado, él bajaba las escaleras. Estaba vestido a la moda y tenía unos auriculares colgando del cuello. Seguro ya lo habían contactado ellos, él tendría información. Me senté en la escalera impidiéndole el paso. Lo ametrallé a preguntas que con los ojos bien abiertos se cuidaba de responder convenientemente. Violencia. Le dije que viniera conmigo, me paré y abrí una de las puertas del largo pasillo que daba a uno de los cuartos. La misma puerta llena de cicatrices.
-“No, no, mirá, yo ya tuve muchos problemas, no se puede entrar una mujer y un hombre solos a un cuarto, no sabías vos?”-
-“Dale, qué?, te da miedo?”-
Me reía mientras lo miraba y miraba la puerta abierta, lo volvía a mirar a él y entraba medio cuerpo a la habitación. Violencia en mi mirada, agresividad con urgencia de información y él que no entendía. Se fue.
Me sentía cansada y entré al cuarto en el que hacía más frío. Al cerrar la puerta la oscuridad fue total y una vez más sentí que estaba superando una prueba: debía ser ciega y superar las circunstancias, ellos me verían. Encontré lánguidamente una de las tres camas y me recosté en posición fetal. Sentí presencias, no estaba sola. Por algún motivo supe que había habido niños chiquitos en esas habitaciones, niños que hoy estaban muertos. Supuse que se divertirían asustándome por lo que me anticipé y les empecé a cantar una canción.
-“Uno, dos y tres indiecitos, cuatro, cinco, seis indiecitos...”-
No se notó lo nerviosa y asustada que estaba. Cuando terminé de cantar me sentí relajada, les había gustado la canción.
-“Ahora chicos, ojito con portarse mal, eh? no se lastima a la gente, no quiero ver más cicatrices en los brazos de nadie, esta bien?”- dije en voz alta. Salí de la oscuridad otra vez al patio, tomándome fuertemente un brazo con el otro y refregándome las muñecas en un intento de caricias que acaso curarían cicatrices ajenas.