Hay cosas que a veces se nos presentan tan simples y absolutas, abarcándolo todo de forma plena.
De lejos oír tan solo:
-es tu mamá?-
-no, es mi tía-
Inevitablemente dejar de ser cualquier cosa y ser para él. Dejar de suponer que existe algo más importante.
-¿para qué tenés éste dado tía?-
-con ese dado, tomo todas mis decisiones importantes-
Una sonrisa tamaño gajo de mandarina me muestra su sorpresa y junto con él, siento yo también esa certeza de que el dado es la manera. Entonces nos proponemos muy seriamente tomar importantísimas decisiones:
-si sale el tres lavo los platos ahora, sino no-
Un metro y pico más abajo, él lo piensa un instante y luego aprueba con un gesto casi tan determinante como lo será el dado a continuación.
-Cuatro, no lavás...vamos a dibujar-
-¿Por qué los canguros tienen bolsillos?-
Más que enseñarle cómo y por qué es el mundo me esmero en preguntarle...
-y vos, ¿porque pensás?-
Siempre lo que me dice tiene mucho mas sentido de lo que podría trasmitirle. Solo le cuento verdades, que al ser muy pocos los que sienten como él y yo, suelo guardarlas en secreto:
-Vos sabés silbar ya?-
-Sí, mira!-
-Bueno, entonces ya te puedo llevar a mi lugar preferido...-
- ¿A donde?-
- Es un pueblo, en donde la gente no habla, silba-
-¿En serio?
-Sí-
-Y, ¿por qué no hablan?
-Porque prefieren silbar, les gusta más la música...-
Y en ese momento en que su mirada despega en un viaje a la imaginación, con un poco de realidad completo su sonrisa:
-Solo hablan cuando cantan, casi siempre en las mañanas, para despertar a sus sobrinos tarareando-
Hay ciertas cosas que no me gusta tener que explicarle.
-Tía... ¿qué es la culpa?
-No se mi amor, nunca la sentí todavía.
-¿Y...la libertad?
-uy...todo el mundo sigue tratando todos los días de saberlo...es algo así como ser dueño de sentirse libre, como las palomas libres en el cielo, como los peces en el mar...sin que nadie los ate. Si no tenés “libertad” no sos libre.
-¿Como los presos?-
-Como todos...., como todos los presos, si...ooooo, como vos ahora!! Que no sos libre de comer el postre enano hasta que comas ese manjar delicioso que con tanto amor la tía preparó!!-
Y tan así sin darme casi cuenta, con una voz de ogro graciosa, logré borrar en segundos la imagen de un hombre tras las rejas para poner en su lugar un delicioso flan de chocolate.
Fragilidad de esa línea tan fina desde el pensamiento mágico y la angustia real... que la única prisión petiso, sea cuando algún día te llegue el amor.
De lejos oír tan solo:
-es tu mamá?-
-no, es mi tía-
Inevitablemente dejar de ser cualquier cosa y ser para él. Dejar de suponer que existe algo más importante.
-¿para qué tenés éste dado tía?-
-con ese dado, tomo todas mis decisiones importantes-
Una sonrisa tamaño gajo de mandarina me muestra su sorpresa y junto con él, siento yo también esa certeza de que el dado es la manera. Entonces nos proponemos muy seriamente tomar importantísimas decisiones:
-si sale el tres lavo los platos ahora, sino no-
Un metro y pico más abajo, él lo piensa un instante y luego aprueba con un gesto casi tan determinante como lo será el dado a continuación.
-Cuatro, no lavás...vamos a dibujar-
-¿Por qué los canguros tienen bolsillos?-
Más que enseñarle cómo y por qué es el mundo me esmero en preguntarle...
-y vos, ¿porque pensás?-
Siempre lo que me dice tiene mucho mas sentido de lo que podría trasmitirle. Solo le cuento verdades, que al ser muy pocos los que sienten como él y yo, suelo guardarlas en secreto:
-Vos sabés silbar ya?-
-Sí, mira!-
-Bueno, entonces ya te puedo llevar a mi lugar preferido...-
- ¿A donde?-
- Es un pueblo, en donde la gente no habla, silba-
-¿En serio?
-Sí-
-Y, ¿por qué no hablan?
-Porque prefieren silbar, les gusta más la música...-
Y en ese momento en que su mirada despega en un viaje a la imaginación, con un poco de realidad completo su sonrisa:
-Solo hablan cuando cantan, casi siempre en las mañanas, para despertar a sus sobrinos tarareando-
Hay ciertas cosas que no me gusta tener que explicarle.
-Tía... ¿qué es la culpa?
-No se mi amor, nunca la sentí todavía.
-¿Y...la libertad?
-uy...todo el mundo sigue tratando todos los días de saberlo...es algo así como ser dueño de sentirse libre, como las palomas libres en el cielo, como los peces en el mar...sin que nadie los ate. Si no tenés “libertad” no sos libre.
-¿Como los presos?-
-Como todos...., como todos los presos, si...ooooo, como vos ahora!! Que no sos libre de comer el postre enano hasta que comas ese manjar delicioso que con tanto amor la tía preparó!!-
Y tan así sin darme casi cuenta, con una voz de ogro graciosa, logré borrar en segundos la imagen de un hombre tras las rejas para poner en su lugar un delicioso flan de chocolate.
Fragilidad de esa línea tan fina desde el pensamiento mágico y la angustia real... que la única prisión petiso, sea cuando algún día te llegue el amor.