1.29.2012

8

Me fui dando cuenta muy de a poco en realidad.
Supongo que se trataba de una de esas tantas postales de la memoria, las que solo cobran significación cuando cada uno de los sentidos ya se han repetido una y mil veces, cuando una y mil veces se han evocado los mismos detalles, cuando recordarla un lunes lo intensifica todo un martes., cuando la imagen irrumpe en la cotidianeidad como un bostezo que nos deja a mitad de la frase y es entonces cuando teñida de significado la postal se instala, y todo lo que uno iba diciendo se derrumba y todo lo que uno creía estar recordando se eleva majestuosamente impregnándolo todo con un nuevo detalle como el aroma de un jazmín en primavera, siempre tan mas allá de una sola inhalación.
Me fui dando cuenta muy de a poco en realidad.
Como si frente a un lienzo fuera descifrando pinceladas ocultas, yendo de arriba hacia abajo, de izquierda a derecha y nuevamente a la inversa para recomenzar como si fuera una pintura distinta, como si a medida que la estuviera viendo la imagen se transformara y me desafiara a reconstruirla. Tan subjetivo seria reducir la escena postal a mi presencia ahí. Tan poco fiel a los minutos que no fueron mas que eso, pero que hoy se me hacen eras completas con transiciones milenarias, con guerras y conquistas, con danzas y banquetes, desiertos mortales que nacieron de lluvias torrenciales y todo ahí, en unos cuantos minutos...todo acá, tan cerca, tan mío.

Basta con imaginar todo aquello que no puedo recordar. Basta con imaginar todo aquello que por mas que quiera aun no puedo recordar. Basta tan solo con esperar.
Lo se.