A lo largo de este informe se intentara demostrar cómo las diferentes posturas que sostienen el Reino Unido y la República Argentina entorno a la situación conflictiva por la soberanía de las Islas Malvinas, Islas Georgias del Sur e Islas Sándwich del Sur, plantean un dilema significativo - que pareciera ser motivo de controversia no solo en la actualidad sino desde hace mas de un siglo - . Veremos como resulta que es precisamente en dichas diferencias que radica la imposibilidad de resolución definitiva.
Para eso analizaremos primero un discurso pronunciado por la Señora Margaret Thatcher[1], el día 3 de julio de 1982, en el que se dirige a la nación británica con motivo del triunfo del Reino Unido en la Guerra de las Malvinas – enfrentamiento que tuvo lugar desde el día 2 de abril de 1982 hasta el 14 de junio de ese mismo año-.
Reivindicación Imperialista
En un discurso pronunciado el dia 3 de julio de 1982, Margaret Thatcher se dirige a la nación británica con motivo de la victoria sobre la llamada “Guerra de las Malvinas”. Desde un primer momento expresa su orgullo por un país que, a pesar de haber luchado a favor de la creación de Organizaciones Internacionales en el mundo (como lo son la Unión Europea, el Consejo de Seguridad, entre otros), en esta ocasión ha demostrado que pudo luchar sólo, combatiendo lo que ella interpreta que fue una agresión, un peligro y amenaza para el pueblo británico y una invasión a su territorio.
Resulta notoria la manera en la que Thatcher interpreta su papel en la guerra desde la perspectiva de quien es victima de una invasión; en ningún momento duda ni pone en cuestionamiento el hecho de que exista la posibilidad de que dicho territorio originariamente no le pertenezca a Gran Bretaña. “...a los bandidos no se les puede permitir que obtengan su botin”
De suma importancia, para expresar el modo en el que Gran Bretaña se asigna nuevamente el papel de potencia ante la comunidad internacional luego de este conflicto armado, resulta la referencia que Tathcher hace con respecto a aquellos – a los que llama “personas irresolutas y pusilánimes”- que no confiaban al inicio de la guerra que su país seguía siendo tan poderoso como en el pasado, capaz de valerse por sí mismo en su camino hacia el triunfo. Teniendo en cuenta no sólo a los países extranjeros que desconfiaban de su poder, sino también la posibilidad de que existan incluso ciudadanos británicos cuyo temor haya surgido muy internamente, ella les recuerda a todos ellos que Gran Bretaña sigue siendo la misma nación que en su momento había creado un imperio y que en otros tiempos llegó a controlar una cuarta parte del mundo.
“La lección de las Falklands (Malvinas) es que Gran Bretaña no ha cambiado”, con esta frase queda evidentemente demostrada la actitud de autoridad que parece ser reivindicada con este triunfo y el carácter de importancia en la imagen de un país que manifiesta, una vez más en la historia, autonomía y poder. Asegura que los británicos siguen siendo como siempre han sido: “competentes, con coraje y resolutos” afirmando que “esta generación puede igualar a la de sus padres y abuelos...”
Finalmente describe cómo la guerra en la que han salido victoriosos ha encendido el espíritu en el Sur Atlántico, al cual llama “el espíritu real de Gran Bretaña”; invita a que ahora ese mismo espíritu sea sostenido por la paz.
Se refiere claramente al desenlace de la Guerra afirmando que :“Nosotros nos hemos probado por nosotros mismos. Esa es la lección que no debemos olvidar.”
Reclamo y Denuncia.
El día 6 de junio del año 2006, el Canciller Jorge Enrique Taiana emitió un discurso en la XXVI Asamblea General Ordinaria de la Organización de Estados Americanos (OEA). Dirigiéndose al Señor presidente, a los señores Jefes de la Delegación, al señor Secretario General y al señor Secretario General Adjunto, comienza anticipando el tema al cual se referirá definiéndolo como una “cuestión de interés hemisférico permanente”. Hace hincapié en la necesidad de definir de forma pacífica el conflicto entre El Reino Unido y Argentina entorno a la soberanía de las Islas Malvinas, Islas Georgias del Sur e Islas Sándwich del Sur, para lo cual es necesario reanudar las negociaciones.
Luego, se dirige al Señor Presidente, aclarando aspectos históricos que dejan sin lugar a dudas que a Argentina le corresponde originariamente la soberanía de las Islas. Se remonta al año 1833 denunciando que es desde esa fecha, en la que las Islas aún eran gobernadas y habitadas por argentinos, que Gran Bretaña impuso una administración colonial y se instalaron pobladores de ese país, no permitiéndoles a los argentinos su permanencia. “...durante estos 173 años de usurpación...”
Continúa señalando que la recuperación de dichos territorios constituye “un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino” y aclara que, en caso de ser nuevamente adquiridos como parte de la soberanía argentina, se respetará (conforme a los principios del derecho internacional) el modo de vida de sus habitantes actuales.
Luego continúa citando un discurso pronunciado el día 2 de abril[2] de ese mismo año, pronunciado por el presidente de la Nación Argentina, el señor Néstor Kirchner. En éste el presidente se refiere a la necesidad de recuperar los territorios mediante el diálogo, la diplomacia y la paz (los cual no debe significar vivir con “ la cabeza gacha” sino que debe ser entendido como una defensa con altura y dignidad de los derechos de los argentinos).
Taiana denuncia la forma en la que Gran Bretaña ha ignorado sistemáticamente los foros internacionales, las resoluciones y declaraciones producidas por la comunidad internacional entorno al asunto, dificultando de esa manera la solución “ obstaculizando con su negativa el proceso de descolonización de las islas y perpetuando esta situación de anacronismo colonial”.
Convoca nuevamente a los miembros de la asamblea a continuar apoyando la posición de la Argentina, “con el fin de solucionar una disputa que afecta a todo nuestro hemisferio”.
Aclara cómo los entendimientos provisorios, que han sido necesarios para favorecer un clima de negociación, parecieran –y no debe ser así- haberse entendidos como la aceptación de una situación de hecho ilegítima y como un reemplazo de la solución definitiva.
Sigue exponiendo que a pesar de lo resuelto por las Naciones Unidas la que especifica que, hasta tanto no exista una solución considerada por ambas partes como definitiva, no se deberían producirse actos unilaterales en las Islas. Gran Bretaña ha hecho caso omiso del mandato de la comunidad internacional. De esta manera, continúa realizando actividades de explotación y exploración de recursos de las Islas, otorgando licencias y elevando la acción de su base militar “cuya capacidad operativa va más allá del área disputada”. Con respecto a la pesca, agrega Taiana, Argentina ha expresado en muchas oportunidades que se niega a aceptar acciones de parte de Gran Bretaña tomadas en forma individual. Señala, la operación de la policía de pesca británica (la cual actúa extralimitándose de la zona disputada), la venta de licencias ilegítimas de pesca y el otorgamiento de derechos de propiedad sobre los recursos pesqueros que se extienden en validez hasta por veinticinco años.
“Estos actos británicos(...) deben cesar para que pueda transitarse el camino indicado (...) hacia la reanudación de las negociaciones sobre la soberanía.”
Luego expresa su reconocimiento a las delegaciones presentes y asegura que esta nueva declaración será un aporte hacia el camino de la resolución.
Finalmente, cita una vez más un fragmento del discurso pronunciado por el presidente argentino Néstor Kirchner el 2 de abril en el que éste enfatiza el modo en el que el pueblo seguirá negociando por la soberanía de las Islas Malvinas. En el fragmento, Kirchner señala “(...) es un proceso al que le pondremos buena fe y que demandará buena fe, tesón y disposición también por parte del Reino Unido. Deben mostrar disposición de negociar nuestra soberanía sobre las Islas Malvinas”. Con esta cita, agradece al presidente y finaliza su discurso.
Lo mismo: dos visiones opuestas.
Es importante notar la diferencia en tanto posturas con respecto a la comunidad internacional de ambas naciones. Por un lado –si bien los discursos son pronunciados en momentos históricos diferentes[3]- Gran Bretaña sostiene un rol de carácter imperialista que le permite dirigirse al mundo en tanto potencia, demostrando y recordando el poder que ejerce por sobre cualquiera que cuestione su capacidad de sostenerse en dicho rol. La defensa del territorio de las Islas, representa para Gran Bretaña una demostración, “una lección” al resto del mundo. Se vale del triunfo para imponerse nuevamente en un lugar de poder. También podemos notar cierto aire de superioridad cuando la entonces Primer Ministro Margaret Thatcher hace referencia a su aporte significativo en la creación de importantes organizaciones internacionales. Las mismas organizaciones a las cuales, en contraposición, apela la Argentina en un pedido de apoyo frente a la acción inamovible de un país que pareciera no supeditarse a las normas y resoluciones de ninguna organización, como es Gran Bretaña.
Por otro lado, difieren ambas naciones en la consideración histórica a partir de la cual consideran que el conflicto se inició. Por una lado Argentina pone de relieve y denuncia que fue Gran Bretaña la que en un primer momento invadió las islas en el año 1833. Hace más de un siglo que, a su entender, Argentina es víctima de una situación ilegítima y de invasión. Sin embargo, Gran Bretaña no hace caso de dicho momento en la historia y pareciera considerar directamente el aspecto más reciente de la situación (1982), en la que siendo los habitantes y gobernantes del territorio de nacionalidad británica, fueron en realidad ellos las víctimas de la invasión.
[1] Primer Ministro Británica durante el periodo 1979-1990. Lic. en Ciencias Químicas y en Derecho, tuvo una carrera política destacada. De posición marcadamente conservadora, su gobierno fue controversial y muy cuestionado. En 1984 fue víctima de un intento de asesinato del cual resultó ilesa.
[2] Fecha en la que todos los años se conmemora “ El día del veterano de guerra y de los caídos en la Guerra de las Malvinas”.
[3] Es relevante notar que en la actualidad y en el momento en el que el canciller Taiana pronuncia su discurso, la señora Margaret Thatcher ya no ocupaba desde 1990 el puesto de Primer Ministro en Gran Bretaña; aunque la postura de su país continúa siendo la misma.
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