1.29.2012

Graduation George

La fiesta es un fragmento al costado del tiempo. Un ritual en el que brindamos con nuestros demonios y naturalizamos su existencia. Bestias y hombres conviven en un escenario en el que la desmesura y el equilibrio logran fundirse y flotan en el aire los interrogantes mas primitivos como el origen del universo, la soledad, el miedo a la muerte.
Personajes de historietas, seres de variadas caparazones, humanos que cubren sus facciones y las máscaras mas absurdas. Caras, mas caras, mas y mas caras, como capas de una cebolla; y en el fondo, escondido el ser.
Cuando la lengua calla, comienza a hablar el cuerpo y en su monólogo nos desnuda, nos confiesa, nos delata. Las palabras del cuerpo son las mas sensatas, por eso la vergüenza de bailar en público. Pero en la fiesta la vergüenza desaparece y sin querer nosotros somos nosotros.



Y entonces el miedo se convierte en desafío, frente al cual nos volvemos a sentir capaces de buscar, sabiendo que el paisaje es mucho mas que negros y blancos, nos animamos a incluir colores tiñendo el lienzo de una vida diferente. Una vida en la que aceptar se convierte en fortaleza, olvidando poco a poco la omnipotencia y en la que pedir ayuda nos devuelve tranquilidad.
Renace entonces la palabra...ya no es solo el cuerpo el que habla. Se abre paso la contradicción, la pasión y la emoción...pero por sobre todas las cosas...el amor.
Las diferencias se disuelven y el entorno nos devuelve un sin fin de espejos...ahí donde el que tengo en frente pasa a ser yo mismo... ahí donde lo que siento me enorgullece y lo defiendo...ahí donde lo que somos coincide con lo que vemos al observar detenidamente no sólo el habla, el gesto y la pasión.