1.29.2012

Me gusta y no me gusta

Me gusta ese momento en el que siento la libertad absoluta de elegir entre terminar primero el café o el cigarrillo; cuando camino por la calle y me cruzo con alguien que va cantando o silbando. Me gusta cuando me subo a un colectivo y me doy cuenta por algún graffiti que es el mismo en el que viajé el día anterior; cuando medio dormida siento una caricia en la cara, me gusta tardar en darme cuenta que era la cortina y pensar por un instante que alguien de sorpresa me vino a despertar. Me gusta cuando en una película cualquiera aparece una escena de improviso que sin esperarlo me emociona hasta las lágrimas haciéndome sonreír al mismo tiempo.

No me gusta que se me pegue la melodía de una canción durante todo el día y no acordarme la letra; pisar mierda en ojotas; que me pique un mosquito en el dedo chiquito del pie. No me gusta quedarme sin puchos en una noche de inspiración. No me gusta la gente que usa jopos; encontrar un pelo en la comida. No me gusta que a medida que crezco el tiempo pareciera ir mas rápido; la gente que se desmerece esperando que la contradigan. Definitivamente no me gusta la cara de Mirta Legrand. No me gusta haber entrado a la ducha y darme cuenta ya mojada que no agarré toalla.

Me gusta que mi sobrino de cuatro años redefina ciertos significados, me gusta contarle cuentos para que se duerma. Me gusta cuando me despierto y todavía tengo media hora hasta que suene el despertador. Me gusta cuando la locura de la gente en la calle no me afecta y puedo sonreír a pesar de ir apretujada en el subte. Me gustan los fideos con tuco; que la gente me sorprenda dándome un fuerte abrazo. Me gusta decir algo y que resulte gracioso sin haber sido la intención; soñar que vuelo; ser la hermana mayor.

No me gusta no saber quién sos; no saber hablar ni escribir en chino. No me gusta que me digan señora; que se confundan de gusto cuando pido helado a domicilio; los padres que discuten frente a sus hijos; los pájaros en jaulas. No me gusta que un recital de Byork salga tan caro; la gente que elige no elegir. No me gusta olvidar recordar.

Me gusta saber que tengo a alguien a quien mandarle esto.
No me gusta que la gente piense que puede encontrar paz evitando vivir.

Me gusta estirarme para despertar al cuerpo; ver las hojas de los árboles bailar por el viento; dormir con un pie afuera de la frazada aunque sea invierno; me gusta acordarme de las canciones que me cantaban de chiquita; sentir esa sensación de no querer terminar nunca un libro por estar disfrutándolo mucho.