1.29.2012

Humanogía

(UN CILINDRO)



Tan suave ella en su contraste, se instala en la vista abarcándolo todo. Nos preguntamos un poco sin darnos cuenta si es realmente el reflejo de su parte oculta, si efectivamente tras las líneas se deduce correctamente lo que en definitiva esconde…porque no podremos jamás verla. Pero nos invita ella a desmenuzar una forma, esa forma en la escena, toda ella.
Es posible que imaginemos su base y su detrás…es todo posible con ella en su contraste. Comparamos entonces sin darnos cuenta casi, lo inestable de su postura y lo imposible de su estabilidad en caso de rotar. Nos invita a comparar una posibilidad y entonces nos imaginamos que ella se recuesta…que su curva la sostiene entregada al capricho del suelo…entonces ella, toda giraría, inercialmente hasta el infinito o hacia ese vacío desconocido. Si ella rota, rueda…y en un vaivén reflejaría entonces su femineidad.
Tan sutil y sensual entonces en su baile, ella confirmaría aquellas formas misteriosas que en su estabilidad nos llenan de preguntas. Solo si ella oscila, si juega con el límite en contradicción permanente y emocional nos permite apreciarla en total desnudez. Plena, pura, sin miramientos represivos de intentos superfluos por ser algo que no es. Y aunque la aprecien en total dimensión de su fisonomía…podemos también imaginar que siempre una cara quedará oculta, pues ni ella la conoce y la descubre en ese baile que se escapa a la razón.



Comprende él…a ella…comprende. (UN CUADRADO)
Su entereza y rigidez ordena el universo caótico, y da paz…
El sabe, brinda estabilidad ya que habita la estabilidad.
Aun su duda se torna funcional, y representa un desafio confiable. El lo comprende todo y se planta ahí, firme y protector. Su estructura perfecta, equidistante, un tanto previsible consiste en la evolución y la capacidad de evitar todo eso que lo moldee fuera de esa persistencia a la forma. Sin embargo, aunque se resista asimismo ansia lo suave, lo anhela lentamente y en minúsculas medidas ya que demasiada inestabilidad lo abruma. No hay vaivén sino mas bien un sutil asomarse a una realidad que lo asombra y a la que le teme vergonzosamente y de la cual no puede prescindir. La roza y vuelve a su estructura solida para recordarse que todo en su justa medida. Y aunque no resulte tan obvio, también el posee una cara oculta, digna de descifrar…tras lo aparentemente previsible.