Todas las tardes lo veo…
A veces más temprano que otras.
Pero nunca falta.
A veces más temprano que otras.
Pero nunca falta.
Es amable y hasta pareciera bien educado.
Pero yo sé y todos saben que no lo es.
Porque mientras otros como él están en las escuelas, él asiste a las profundidades de la tierra.
De vagón en vagón se gana el pan, o tal vez una noche sin golpes.
De vagón en vagón se gana el pan, o tal vez una noche sin golpes.
Me gustaría saber si en realidad existen noches en los que sus ojos se cierren secos.
O si ya hace rato que olvidó lo que es llorar...
Camina con pasos de hombre sobre sus pies chiquititos.
O si ya hace rato que olvidó lo que es llorar...
Camina con pasos de hombre sobre sus pies chiquititos.
No hay rastro de inocencia en su mirada.
Le robaron la infancia de un mordisco y
ya nunca podrá sacarse el sabor amargo
de lo que significó haberse atragantado con la indigencia.
Reparte estampitas que la mayoría de las veces no son vistas.
Algunos pasajeros le regalan algunos centavos de esperanza,
pero sólo sirven para que no la pierda.
Hoy lo saludé con un beso.
Me dieron ganas de invitarlo a comer a algún café.
Pero él estaba trabajando y yo demasiado dudé.
Pero él estaba trabajando y yo demasiado dudé.
Niño, que de niño poco te queda,
Perdona a este mundo inmundo.
Perdona a quienes como yo dudan demasiado...
Y creen que nada pueden hacer.
Perdona a este mundo inmundo.
Perdona a quienes como yo dudan demasiado...
Y creen que nada pueden hacer.