1.29.2012

Saber, querer, poder...

Saber. Querer. Poder.

Resulta muy simple puesto de esta forma.
Tres palabras bien delimitadas por su significado que sin embargo interactúan permanentemente.

“Se lo que quiero pero no puedo” es la más común.

“Puedo pero no se si quiero” suele ser también bastante frecuente.

“Quiero poder pero no se cómo” es la que más bronca nos da.

Ahora, si a estas tres variables le sumamos un nuevo factor, por lo general menos accesible a la determinación como es el “necesito”...

Podemos entonces plantearnos que:

“Lo que quiero puede que no sea lo que necesito entonces prefiero no saber”.

Y así supongo que podríamos combinar tantas variables como la matemática nos permita.
Pero me gustaría detenerme en esto último.
Quiero lo que no necesito, que seria como decir que quiero algo que me aleja de lo que realmente debería querer (¿por “mi bien”?). Entonces prefiero no saberlo. La verdad que no quiero que venga alguien a decirme nada. Si yo quiero es porque quiero y punto. Y no es capricho, es poder de decisión, es netamente el poder que se siente solo cuando uno se percibe libre de elegir.
Aun cuando la elección sea incorrecta. Aun cuando se trata de articular cual rompecabezas las piezas centrales “saber-querer-poder-necesitar”.
Y yo necesitaría que todo lo que quiero (léase como algo más allá de lo objetivo) coincida con lo que puedo y que por sobre todas las cosas yo pueda estar bien segura de que se que lo quiero.
No vacilar. No ir en búsqueda de la comprobación.
“Ahh, como no se si puedo entonces quiero mucho mas eso que no se si puedo. Y que seguro no lo necesito pero si necesito sentir que pude con algo que quiero.”

Simple pibe, no entendiste todavía?